(1986), El Arquetipo Viril protagonista de la historia.

Arquetipo Viril - portadaArquetipo Viril - traseraLaSal, Edicions de les Dones. Barcelona. Páginas: 118. (2ª edición, 1987). ISBN: 84-85627-31-8. ISSN: 0212-3371.

Esta obra presenta los resultados de una investigación que muestra los mecanismos mentales mediante los que se construye el discurso histórico androcéntrico, tal como aparece en manuales de historia de bachilletato. Los «ejercicios de lectura no-androcéntrica» permiten a la autora examinar no sólo qué se dice y silencia sobre las mujeres, sino preguntarse también - y ésta es su aportación más original -por ese «hombre» que aparece como «protagonista de la historia», por su universo mental y su sistema de valores: un Arquetipo Viril que no corresponde a cualquier ser humano, mujer u hombre de cualquier edad y condición, sino a un modelo humano particular de varón adulto que forma parte de las clases y los pueblos dominantes, y que afecta a toda la construcción sobre el pasado y presente de la existencia humana.

AMPARO MORENO SARDÁ nació en Calamocha (Teruel) en abril de 1947. Estudió Filosofía y Letras en las universidades de Zaragoza y Valencia, y se graduó en Periodismo en la Escuela Oficial de Barcelona. En 1984, obtuvo el doctorado en Historia en la Universidad de Barcelona con una tesis doctoral sobre el orden androcéntrico del discurso histórico, una parte de la cual se incluye en este «cuaderno inacabado». Con esta tesis obtuvo el Premio «Clara Campoamor» 1984 del Instituto de la Mujer.

Trabajó como periodista entre 1972 y 1978 en Barcelona (El Noticiero Universal, El Correo Catalán, Destino y colaboraciones en El Diario de Barcelona Tele-Exprés, y la revista Mundo). Des de 1974 es profesora de Historia de la Comunicación Social en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Autónoma de Barcelona (Bellaterra).

A lo largo de esta actividad profesional dice «experimenté directamente en diversas ocasiones la discriminación que se argumenta en razón del sexo amén de otras discriminaciones socia les, lo que me llevó a participar en actividades democráticas y, en especial, en la organización del movimiento feminista desde u salida a la luz pública con motivo del Año Internacional de la Mujer».

«Las contradicciones entre "feminismo" y "política" que se dieron con especial énfasis en los años que siguieron a la muerte de Franco, me condujeron a una serie de reflexiones que aparecieron en 1977 bajo el titulo Mujeres en lucha. Con el correr de aquellos tiempos hasta nuestros días, pasé a formar parte de quienes fueron calificados de "desencantados" por quienes están ‘encantados" con nuestra gloriosa transición democrática, y me dediqué a contrastar mis vivencias de mujer con las formas, políticas y científicas, de explicar la vida social.»

«Del especial contraste de pareceres con Julián nacieron Núria Jofre cuyas aportaciones han sido decisivas en la aventura no-androcéntrica que se explica en estas páginas.»

Este «cuaderno inacabado» pretende mostrar los mecanismos mentales mediante los que se construye el discurso histórico androcéntrico. A partir de los «Ejercicios de lectura no-androcéntrica», la autora examina qué dice y silencia «la historia» sobre las mujeres, para luego dar un paso más y pasar a interrogarse también -y ésta es tal vez su más original aportación- por ese «hombre» que aparece como «protagonista de la historia», por su universo mental y su sistema de valores.

La aplicación de esta metodología a manuales de Historia de amplia utilización en el Bachillerato le permite mostrar la relación entre lo que incluyen y lo que excluyen los textos historiográficos: entre lo definido como históricamente significativo -estructurado a partir de claves conceptuales, orden textual y cronología- y lo que, en consecuencia históricamente insignificante. Esta relación entre lo valorado positiva/negativamente le lleva a la conclusión de que «el saber racional se fundamenta en un sustrato simbólico asimilado inconscientemente, que constituye el sistema de valores propio del arquetipo viril que hemos aprendido a generalizar como humano». De ahí su especial atención en no restringir la crítica al sexismo, para poner el acento en carácter sexista/adulto/racista/clasista que se resume en la palabra androcentrismo, evitando caer en una visión gineco-céntrica.