Los hijos naturales

Son hijos naturales los nacidos fuera del matrimonio de padres que al tiempo de la concepción podían haberse casado con dispensa o sin ella: es decir los que son fruto de la unión entre solteros o viudos. Los hijos de los divorciados legalmente son también hijos naturales.

Los hijos naturales pueden ser reconocidos por los dos progenitores o por uno solo de ellos. El reconocimiento es, en principio, voluntario aunque en algunos casos se puede obligar a uno de los progenitores a que reconozca al hijo (reconocimiento forzoso).

Dentro de la línea de defensa a ultranza del honor en la que señalábamos se inspira nuestra legislación, hay que entender la distinción entre hijos «naturales en sentido propio» -los que pueden ser reconocidos tanto por el padre como por la madre por no existir ningún impedimento para que ambos pudieran haberse casado- y los «naturales en sentido impropio», es decir, naturales en cuanto a uno de sus progenitores -soltero o viudo- que tiene capacidad para reconocer al hijo, pero no en cuanto al otro que no puede reconocerlo por estar casado y en relación al cual este hijo sería adulterino. El legislador, sin duda convencido de la necesidad de este engaño para poner a salvo nuestras mejores virtudes patrias, recalca además que "en caso de hacerse el reconocimiento por uno solo de los padres, se presumirá que es hijo natural" y establece tajantemente que "cuando el padre o la madre hiciere el reconocimiento separadamente, no podrá revelar el nombre de la persona con quien hubiere tenido el hijo, ni expresar ninguna circunstancia por donde pueda ser reconocida» Si ha habido un "fallo", sobre todo que no se sepa.